PRÓLOGO

Hace mucho tiempo que vengo dando vueltas a esto de escribir sobre nosotros, #losnuevospobres. Llevo meses hablando del tema y por fin me pongo a escribir… Básicamente porque ahora mismo no tengo nada mejor que hacer. Seguro que mañana se me ocurre algo mejor que hacer con mi tiempo y este blog queda en el olvido de los blogs.

Hace unos meses mi madre me regaló un Kakebo”, la forma en que los modernos llaman a un cuaderno de cuentas que en realidad te podrías hacer tú mismo pero que como lo fabrica Blackie Books y lo vender en tiendas hipsters, mola. Por supuesto lo he usado tres semanas y se me ha olvidado que existe, pero echando un vistazo a mis últimos gastos me he dado cuenta de que en esas tres primeras semanas de enero el 95% de mis gastos va a parar al apartado “ocio y vicio”. Y eso, señores, es lo que me define como nueva pobre. Tengo 30 años, un trabajo de esos que la gente te dice “cómo mola” pero que en realidad es una hez porque hay que madrugar, hay que trabajar y gano una mierda. Pero da igual, porque mi vida es ocio y vicio.

Y me he convertido en una hortera. Soy una pobre que va de rica. Paso de adaptarme a los nuevos tiempos. Soy una nueva pobre.

Bienvenidos todos.

La Nueva Pobre.