NUEVA POBRE EMPIEZA A COMER DE TUPPER

Hace ya unos años mi madre leyó en algún sitio que las señoras ricas de Nueva York cogían los sobrecitos de azúcar de los restaurantes y se los llevaban a casa con el fin de ahorrar en dicho producto. Así fue como mi madre, por no ser menos, empezó a meterse en el bolso sobres y sobres de azúcar cada vez que entrábamos en algún restaurante, bar o comercio de restauración cualquiera mientras mi hermano y yo, muertos de vergüenza y en voz muy baja soltábamos un “mamáaaaa” de esos que se dicen con la boca cerrada. Ella contestaba un “he leído que lo hacen las ricas de Nueva York”. Y con eso zanjaba cualquier posible queja. Hubiese preferido que me contestase aquello de: “tú no has vivido una guerra”, pero es que ella nunca ha vivido una guerra.

A todo esto debo decir que en casa jamás hemos tomado azúcar, así que si alguna vez venís invitados intentad tomar el café amargo, porque probablemente, si lo pedís, estaréis ingiriendo azúcar de 1993.

Esto me recuerda que el otro día mi amigo Quique nos invitó a comer por su XXX cumpleaños a un noble restaurante al norte de Madrid, y no faltaron los tuppers varios para llevarnos las sobras. Siempre hay sobras, así que aceptad mi consejo:

CONSEJO DE NUEVOS POBRES

(por favor, visualicen esto con la tipografía y la música de Movierecord. Gracias):

Nunca, nunca, nuca, salgáis de casa sin un tupper. Porque ese objeto de plástico cutre, tan denostado hace unos años, puede llenaros la nevera. Sí, puede que sea difícil deshaceros de la grasilla que se queda pegada en el plástico tóxico y que éste se vaya desintegrando y uniéndose a los alimentos y que en unos años todos muramos de cáncer, pero señores, acepten nuestro consejo: vais a casa de vuestra madre: llevad el tupper. Vais a casa de vuestra suegra: llevad el tupper. Vais a Casa Lucio: llevad el tupper. Vais al PolloLoco: llevad el tupper. Pintadlo de dorado si queréis, pero llevad el tupper. El tupper en el bolso. El tupper en la mochila. El tupper en el bolsillo. El tupper en la mano. Pero vayas donde vayas lleva el tupper. Y a poder ser llamadlo táper y no túper. Que somos nuevospobres, pero cultos. En todo caso, hagas lo que hagas, lleva el tupper.

 Y tras esta estupidez de post os doy los buenos días nuevospobres. Sed felices y comed perdices, o percebes, o jamón del bueno, pero siempre, siempre, siempre, en un tupper.

 La Nueva Pobre.

*Minuto de ovación al Ilistrísimo Señor Don Earl Silas Tupper, que se hizo rico inventando un producto para pobres. VIVA ÉL.

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4 comentarios en “NUEVA POBRE EMPIEZA A COMER DE TUPPER

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